Hidrógeno como combustible alternativo

Aplicaciones Actuales de H2 en Transporte

Estamos desarrollando una tecnología que hace posible la utilización de hidrógeno en sistemas de transporte abarcando de forma específica el uso en camiones y autobuses. Para ambos casos hemos encontrado aplicaciones tanto en vehículos de tamaño menor, como en los de gran tamaño.

De la información que hemos recolectado en nuestras investigaciones, es posible concluir que, en la utilización de hidrógeno en transporte, se dan las siguientes tendencias:

 

  • La conversión a electricidad con celdas de combustión a hidrógeno
  • La inyección directa a motores de combustión interna.
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Existen unos pocos casos de uso de combustión interna, en donde el hidrógeno se quema al interior del motor de igual forma que la gasolina. En estos casos se trata de reconversión de vehículos ya existentes a los que se les integra esta tecnología un más que un diseño dedicado, lo que los convierte en vehículos más eficientes y con costes de mantención más bajo, además de producir una mucho menor cantidad de emisiones contaminantes.

Sin embargo, la mayoría de los casos son de uso de hidrógeno en celdas de combustible para producir electricidad que alimenta motores eléctricos de propulsión de manera conjunta con baterías, lo que lo hace un sistema híbrido y no de total consumo de este elemento. Aun así obtiene buenos resultados y mejora sus rendimientos de manera evidente

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Hidrógeno como combustible en los sistemas de motores de combustión interna

La utilización de hidrógeno como combustible en los sistemas de motores de combustión interna es más difícil que el uso de combustibles convencionales. El hidrógeno es altamente inflamable, lo que afecta los requisitos del sistema de encendido y el diseño de la cámara de combustión. Además, debido al estado gaseoso de H2, la cuestión de cómo se debe entregar el combustible a la cámara de combustión es de gran importancia por medio del rendimiento del motor.
Hay dos conceptos fundamentalmente diferentes para la inyección de hidrógeno. El hidrógeno puede introducirse mediante una inyección multipunto en el colector de admisión mediante formación de mezcla externa (MPI) o directamente en la cámara de combustión (DI), en donde pueden producirse reflujos de combustible como resultado de fluctuaciones de presión que conducen a una distribución de combustible no homogénea en las cámaras de combustión.

Existen unos pocos casos de uso de combustión interna, en donde el hidrógeno se quema al interior del motor de igual forma que la gasolina. En estos casos se trata de reconversión de vehículos ya existentes a los que se les integra esta tecnología un más que un diseño dedicado, lo que los convierte en vehículos más eficientes y con costes de mantención más bajo, además de producir una mucho menor cantidad de emisiones contaminantes.

Sin embargo, la mayoría de los casos son de uso de hidrógeno en celdas de combustible para producir electricidad que alimenta motores eléctricos de propulsión de manera conjunta con baterías, lo que lo hace un sistema híbrido y no de total consumo de este elemento. Aun así obtiene buenos resultados y mejora sus rendimientos de manera evidente